Historia

En 1925, en el rancho “La Umedina”, el Sr. Sacramento Soto Álvarez producía un destilado conocido en aquella época como vino mezcal “opisto”. Parte de esta producción era llevada por sus familiares hasta España. El rancho funcionaba como un punto estratégico donde transitaban las carretas que se dirigían a la ciudad de Álamos para acuñar minerales de oro y plata provenientes de la sierra de Santa Rosa, en Yécora. Además de la elaboración de bacanora, en la hacienda se realizaban actividades de agricultura, ganadería, así como la cría y venta de caballos y mulas; el ganado se destinaba principalmente al consumo familiar.

Posteriormente, en 1937, el Sr. Roque Soto Salcido continuó con estas mismas actividades en el mismo rancho y en el potrero, preservando la tradición familiar.

En 1945, el Sr. Feliciano Soto Carrión siguió con la producción en los ranchos La Umedina, El Carricito y La Guácima, elaborando bacanora principalmente para consumo propio.

Más adelante, en 1957, el Sr. Benjamín Soto Valenzuela —considerado el último vinatero de aquella época y de quien proviene la receta actual— producía bacanora en los ranchos El Carricito y El Potrero. Su elaboración estaba destinada al consumo, obsequio y pedidos especiales, incluso de autoridades gubernamentales, en un contexto donde la prohibición del bacanora se encontraba en su punto más estricto.

Finalmente, en 2022, el Sr. Benjamín Soto Beltrán, tras haber crecido observando a su padre dedicar su vida a esta emblemática bebida, decidió continuar con la tradición familiar. A petición de su padre, retoma este legado con el compromiso de llevar el bacanora al mundo.

Así nace B8 El General, una marca que preserva una receta ancestral resguardada con orgullo, y que hoy busca compartir con el mundo la riqueza, historia y esencia del bacanora sonorense.